jueves, 27 de enero de 2011

Incendies, la nominada canadiense a los Óscar



Nunca se sabe todo sobre aquellos que nos rodean, y sin duda esta es la premisa desde la que arranca este film. Una madre deja en su testamento a sus hijos dos cartas, una para el padre (que ellos creían muerto) y otra para el hermano (cuya existencia desconocían). Pero los secretos de la vida de la fallecida Nawal Marwan van mucho más allá. Provienen y se extienden hasta su Líbano natal. Sus hijos no tendrán más remedio que viajar hasta los orígenes de su familia para poder entregar esas cartas y que el espíritu de su madre descanse en paz.

La película, nominada ya oficialmente al Oscar a Mejor Película de lengua extranjera, es en realidad una adaptación de una obra teatral escrita por Wadji Mouawad, natural del Líbano. Su director, Dennis Villeneuve, se vio casi obligado a hacer esta adaptación por el sentimiento que le invadió al ver por primera vez la obra “Me quedé sin aliento, como cuando vi por primera vez Apocalypse Now”. Las intenciones a la hora del rodar el film estaban claras, no se buscó ahondar en la cólera existente por la Guerra Civil del Líbano, sino profundizar en ese tema: “El territorio de INCENDIES es un campo de minas históricas”.

El argumento de la película se balancea entre el odio generado por las dos partes beligerantes, en un continuo de acción-reacción. Pero tras este campo de batalla entre Cristianos y Musulmanes, el auténtico incendio se prende en la vida de Nawal, un personaje que vamos descubriendo al tiempo que lo hacen sus hijos, cuya fortaleza y espíritu asombran al espectador. Sin embargo, todo lo que descubrimos sobre su vida es oscuro y traumático hasta el punto de que el argumento llega a dar demasiadas vueltas y se torna poco creíble por su ultradramatismo. En mi opinión, demasiado enrevesado y demasiado sádico, y con un final lleno de casualidades del Destino que provoca que el espectador salga de la pantalla de un bofetón. Si algo es de agradecer es que a pesar de este guión tan quemado por las situaciones de guerra es que se hayan ahorrado la explicitud de los hechos más traumáticos, aunque no verlos en detalle no impide la sensación de malestar que provoca todo el film.

Lo principal de la película sin duda alguna es la vida de Nawal, que sacada de su entorno político, es el argumento de cualquier culebrón de sobremesa. Esto se aliña con el clima belicista y las desgracias, sin profundizar en el origen del conflicto ni en el conflicto en sí mismo. Lo que hace que el film no arda en la hoguera de las malas críticas de milagro es la extraña mezcla de todo.




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